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Pupilas

La Voz Descalza

Las vueltas de la vida

Un hombre sentado en el banco de un hospital...

"A veces, estamos siendo golpeados y no sabemos porque. Ya sea de manera accidental o por decisión propia, no hay nada que puedas hacer.
La mujer en París se iba a hacer compras. Pero se olvidaba del abrigo y regreso a buscarlo. Cuando agarraba el abrigo sonó el teléfono. Se detuvo a contestar y habló por un par de minutos. Mientras la mujer hablaba por teléfono, Daisy ensayaba para una presentación en la ópera de París. Y mientras ensayaba, la mujer que hablaba por teléfono salia a tomar un taxi. Un taxista que acaba de dejar un cliente, se detuvo a beber un café. Y todo esto mientras Daisy ensayaba. Y el taxista que había dejado al cliente y se había detenido por un café, recogió a la mujer que iba de compras y había perdido el taxi anterior. El taxista tuvo que detenerse por un hombre que cruzaba la calle que iba a trabajar cinco minutos mas tarde de lo habitual, porque había olvidado ponerse el despertador. Mientras ese hombre que llegaba tarde al trabajo cruzaba la calle, Daisy había terminado su ensayo y tomaba una ducha. Mientras Daisy se bañaba,y el taxista esperaba delante de una tienda a que la mujer recogiera un paquete que no estaba envuelto aun, porque la chica que se suponía debía hacerlo, había peleado con su novio la noche anterior y se olvido. El paquete fue envuelto y la mujer regreso al taxi que fue bloqueado por un camión de entrega mientras que Daisy se vestía. El camión de entrega salio y el taxi pudo moverse mientras Daisy, la ultima en vestirse, esperaba a una de sus amigas a la que se le había roto un cordón de su zapato. Mientras el taxi se detuvo por la luz del semáforo, Daisy y su amiga salían por detrás del teatro. Si solo una cosa hubiera ocurrido diferente. Si el cordón no se hubiera roto. O el camión de entrega se hubiera movido antes o el paquete ya hubiera estado envuelto porque la chica no hubiera roto con su novio. O el hombre hubiera puesto el despertador y salido cinco minutos antes. O si el taxista no se hubiera detenido por un café. O si la mujer hubiera recordado el abrigo y hubiera tomado el primer taxi. Daisy y su amiga hubiera cruzado la calle, y el taxi hubiera pasado al lado de ellas..."

Una enfermera le da el OK y el hombre se levanta... y caminando se dirige hacia la habitación...

"Pero siendo la vida como es una serie de imprevistos incidentes te alcanzan, y sin el control de nadie, ese taxi no paso al lado de ellas sino que el taxista se distrajo un momento antes...
(Gritos: "Daisy")
Y el taxi atropello a Daisy.
(Gritos: "¡Daisy! ¡Ayudenme!")
Y su pierna fue aplastada."

En ese momento el hombre se encuentra con Daisy...



Extraído de “El curioso caso de Benjamín Button”


EL ARMA QUE TE DI PRONTO LA USASTE...

El arma que te di pronto la usaste
para herirme a traición y sangre fría.
Hoy te reclamo el arma, otra vez mía,
y el corazón en el que la clavaste.

Si en tu poder y fuerza confiaste,
de ahora en adelante desconfía:
era mi amor el que te permitía
triunfar en la batalla en que triunfaste.

Aunque aún mane la sangre del costado
donde melló su filo tu imprudencia,
ya el tiempo terminó de tu reinado.

Hecho a los gestos de la violencia,
con tu mala costumbre ten cuidado;
tú sólo no te hieras en mi ausencia.

CONDENA

A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,

porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.