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A eso...


A eso de caer y volver a levantarse, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que volver atrás, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.

A eso..., no le llames adversidad, llámale: “Sabiduría”

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de tener aspiraciones y no poder realizarlas, de querer y no saber, de avanzar y nunca llegar.
A eso..., no le llames castigo, llámale: “Enseñanza”

A eso de pasar juntos días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía.
A eso..., no le llames rutina, llámale: “Experiencia”

A eso de que estés pasando por momentos de pruebas y que tu alma irradie deseos de vida y tu corazón ame.
A eso…, no lo llames casualidad o accidente llámale: “Voluntad Divina”

A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje, que te sientas escuchado y especial… A eso..., no lo llames interés o química, llámale: “Amor”

El adoquin

Un joven y exitoso ejecutivo conducía a toda velocidad su auto Jaguar último modelo. De repente sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y al bajarse vio que un adoquín le había hundido la carrocería de la puerta de su lujoso auto y además tenía el cristal destrozado.

Se subió nuevamente a su automóvil pero, al cabo de unos metros y lleno de rabia, dio un brusco giro y regresó a toda velocidad al lugar de donde vio salir el adoquín que acababa de arruinar su magnífico auto.

Salió del auto de un salto y agarró por los brazos a un chiquillo. Lo empujó contra el auto gritándole a toda voz: ¿Qué crees que haces con mi auto? Enfurecido, continuó recriminándole al chiquillo: ¡Es un auto nuevo, y ese adoquín que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?

-Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho!, no sabía qué hacer, dijo el niño.
-Le lancé el adoquín porque nadie se detenía. Las lágrimas caían por sus mejillas, mientras señalaba hacia la otra calle. -Mi hermano tropezó, y se cayó de su silla de ruedas. Se cayó al suelo y no puedo levantarlo.

Sollozando, le preguntó al ejecutivo: ¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla?, se ha dado un fuerte golpe y pesa mucho para mí solito... soy muy pequeño.

Avergonzado y emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó nuevamente en su silla de ruedas; sacó su pañuelo de seda para limpiarle las heridas que se había hecho y después de ver que se encontraba bien, se incorporó para irse.

El niño le dio las gracias con una sonrisa de esas que no se pueden describir.

-Dios lo bendiga señor y muchas gracias le dijo. El hombre se quedó por unos instantes viendo como se alejaba empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta que llegaron a una humilde casa.

Aquel ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto. La mantuvo estropeada, para acordarse que no necesita ir por la vida tan rápido, para que la próxima vez que alguien lo necesite para algo, no tenga que lanzarle un adoquín.

Dios normalmente nos avisa y previene susurrándonos en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un adoquín para que le prestemos atención.

Tú eliges: Puedes estar atento al susurro de Sus palabras. . . o recibir un adoquín cuando menos te lo esperes.

La sonrisa de un niño


UNA SONRISA
No cuesta nada y vale mucho.

UNA SONRISA
Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la da.

UNA SONRISA
Dura sólo un instante, pero sus efectos perduran para siempre.

UNA SONRISA
Nadie es tan rico que no precise de ella, ni tan pobre que no merezca una.

UNA SONRISA
Lleva la felicidad a todos y a todas partes.

UNA SONRISA
Es símbolo de amistad, de buena voluntad, es un aliento para los desanimados, un reposo para los cansados, un rayo de sol para los de corazón triste.

UNA SONRISA
Debe ser como la de un niño, llena de gozo y alegría.

UNA SONRISA
Constituye un buen remedio para el corazón.....

SONRÍE!!!

Y un dia desperte...

El día se anunciaba con los primeros rayos de sol que atraviesan los cristales, inundando mi habitación con un tímido color naranja.
Por costumbre, intento levantarme y en ese instante recuerdo que es domingo, me puedo quedar mas, ya que es el día que dedico para mi, para darme los gustos.
Ya saboreando el volver a dormirme, me recuesto lentamente, y en ese momento, con tremendo asombro veo que no estoy solo en la cama, una mujer está placidamente dormida, casi acurrucada, con su brazo en mi cintura y su manito en mi pecho.
Mi mente trata en vano de entender, o recordar, si es que hay algo que deba recordar. Impactado por el hallazgo, por un momento, me quedé inmóvil hasta en el pensamiento, solo mi corazón parecía escucharse en aquel cuarto, ese mismo corazón que gritaba su deseo de que esa mujer, fuera ella, mi reina.
Su cabello oscuro, lacio y medianamente largo, le cubría el rostro, su respiración suave y pausada, casi imperceptible, denotaba la profundidad de su sueño, era la imagen mas parecida a la de un ángel que pueda recordar, hasta el exquisito y particular aroma de su piel parecía angelical, un aroma que sin duda a partir de hoy reconocería entre miles.
Una mezcla de sensaciones corrían por mi ser, ansiedad, curiosidad, embelesamiento, emoción, y algunas otras que se entrelazaban llevándome un poco a la confusión.
Incliné la cabeza, acompañando su posición, para poder así tratar de identificar a mi anónima compañera, mientras mi mente ya había acoplado a los gritos de mi corazón, y se habían transformado en un dúo que no me dejaba razonar. Estuve unos instantes observándola, pero mi esfuerzo fue inútil, su cabello no me permitía ver, y mi ansiedad, seguía creciendo, lo único que me sosegaba era la belleza de aquella imagen. Me falto coraje para tocarla, sentí miedo de que fuera una ilusión y desapareciera, tan por arte de magia, como por el que había aparecido.
Tratando de tomar un segundo para ordenar mis pensamientos, despacio me volví a recostar, pero la confusión aumento a su punto máximo, al comenzar a ver en donde estaba.
Todo había sucedido tan rápido, todo había sido tan raro, que no había puesto atención en lo que me rodeaba.
Aquella no era mi habitación, ninguna de mis cosas estaban ahí, era mucho mas hermosa, y decorada con un delicado gusto, se podía ver la mano de una mujer sensible en esa obra. Todo a mi alrededor había cambiado, pero yo, sentía que lo conocía, como si realmente viviera allí, como si supiera la historia de cada cosa que había en ese cuarto, incluso sabía como era el resto de la casa, sus alrededores, su vecindario, en realidad, todo parecía estar en mi memoria.
Por momentos sentí la sensación de estar volviéndome loco, ya no podía distinguir lo que tenia en la memoria, ya no sabía diferenciar una realidad de la otra, parecían estar las dos corriendo juntas, como si fueran dos vidas paralelas.
Respire hondo, trate de calmarme, y una vez mas, vino a mi mente la presencia de la dama misteriosa. Ahora ya podía ver la imagen total, el todo de la situación, y aunque eso, no significara que la entendiera, me gustó, me gustó estar allí, y no importó como había sucedido, era mágico, era incomprensiblemente mágico.
Ya habiendo aceptado lo que pasaba como la realidad que estaba viviendo, el dúo comenzó a gritar de nuevo y esta vez también yo me adherí a aquel deseo.
Lentamente, acerque mi mano hasta su cara, y con todo cuidado para no despertarla, fui corriendo su cabello, mi corazón parecía salirse de mi cuerpo, antes de alcanzar a verla cerré los ojos y desee que fuera ella, que si alguien tenia que ser, que fuera la dueña de mi alma, que aunque miles de kilómetros nos separaban, la magia lo podía solucionar, ahora, en este instante.
Con ansia y con miedo, abrí los ojos, y la pude ver, la pude reconocer, y la imagen del ángel se reafirmó, mi corazón vibró, y una gran emoción inundó mi pecho, era ella, era mi reina, la dueña de mi alma, mi amor lejano, mi mas cercano amor.
La magia había sido completa, no se había guardado nada, no podía creer lo que estaba viendo, pero inmediatamente comencé a disfrutarlo. Sin tocarla la observé, la contemplé queriendo grabar a fuego aquella imagen en mi memoria, todavía sentía miedo de que todo desapareciera como vino.
No se cuanto tiempo la adoré con mi mirada, por que el tiempo dejo de correr cuando descubrí que era ella.
Lo que tanto había soñado, lo que tanto había deseado, lo que tanto había imaginado, ahora estaba sucediendo, y una dulce paz comenzó a fluir en mi, quería que ese momento de detuviera en el tiempo, quería quedarme ahí para siempre.
Pero me di cuenta, que recién comenzaba el día, y que tal vez podría seguir en aquel mundo de maravilla.
Con todo el amor del mundo, acaricié su mejilla con las yemas de los dedos, casi sin tocarla, y con voz muy bajita comencé a llamarla. Sólo un pequeño gemidito, fue la respuesta que me dio, y acomodó la cabeza contra mi pecho, abrazándome mas fuerte.
Volví a llamarla y esta vez si comenzó a abrir sus hermosos ojitos marrones, yo no sabía como reaccionaría ella al ver lo que estaba sucediendo. Increíblemente, me habló como si esa fuera su vida diaria, de modo que decidí olvidarme de mi vieja memoria y quedarme en esta, que lógicamente era en la que deseaba quedarme.
Nos levantamos, desayunamos, y para ella no parecía haber nada extraño aquel día, yo en cambio, si bien sentía que tocaba el cielo con las manos, no podía dejar de llamarme la atención, pero no quería averiguar mucho, en realidad.


Titulo original: "Y la reina vendra"

"...Y Juli un dia desperte... y ahi te tenia al lado; sin entender mucho como llegaste y llegue ahi... bueno la historia lo dice todo. Ahora no te puedo preguntarte mas, porque me hiciste esperarte tanto tiempo, como echandote la culpa jeje! ... mas bien ahora me doy cuenta que era yo, era yo el que no se despetaba; es que aveces es el miedo a despertar y luego no ver lo que soñas es dificil; pero aveces es cuestion de arriegar..."
"Que no amanezca nunca mas la soledad; que te sorprenda la mañana desvestida y de repente al verte a vos me encuentre a mi ahi"

La esperanza de un sueño


Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol.

Muy cerca del camino se encontraba un chapulín. -Hacía dónde te diriges?, le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó: -Tuve un sueño, anoche soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el chapulín dijo mientras su amigo se alejaba: -Debes estar loco!, Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? -Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.

De pronto se oyó la voz de un escarabajo: -Hacía dónde te diriges con tanto empeño?

Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: -Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: -Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.

El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir. No lo lograrás jamás! -le dijeron-, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. -Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.

De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.

Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: Una mariposa.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría. Se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.

Dios nos ha creado para realizar un sueño, vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo lograremós.

El éxito de la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

¿Sabes cuanto vales en realidad?

Una pequeña parábola para darse cuenta que valemos mucho más de lo que pensamos.

Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:
- Alfredo, quieres este billete ?
Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres ?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- Lo sigues queriendo ?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor...

- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo se quedó mirando a Marisa sin decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!
Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MAS y que PODEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos ? Claro que el mero propósito no alcanza...se requiere de la ACCIÓN para lograr los beneficios. Yo sé que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo.