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Hurtos y rapiñas


Las palabras pierden su sentido, mientras su color la mar verde y el cielo azul, que habían sido pintados por gentileza de las algas que echaron oxigeno durante tres mil millones de años.
Y la noche pierde sus estrellas. Ya hay carteles de protesta clavados en las grandes ciudades del mundo:
No nos dejan ver las estrellas.
Firmado: La gente.
Y en el firmamento han aparecido ya muchos carteles que claman:
No nos dejan ver a la gente.
Firmado: Las estrellas.




extraido del libro "Bocas del tiempo" de E. Galeano

¿Existe el amor eterno?


La quise desde siempre pero ella nunca lo supo. Los años fueron pasando y yo seguí muy de cerca su vida, sus noviazgos, su casamiento. Estuve a su lado cuando nacieron sus hijos y hasta fui el padrino de uno de ellos.

Su rostro se iluminaba cuando me veía, su sonrisa me turbaba. Yo la amaba, pero ella no lo sabia, era mi amor imposible. Nunca me case, quería vivir para ella. Jamás me atreví a insinuarle nada cerca de mis sentimientos y........un día ella enfermo...... todo paso muy rápido, sabíamos que moriría pronto. Fui a verla, me quedaba largos ratos a su lado, y ya no había alegría en su rostro pálido.

En un momento sentí que su mano se apretaba fuertemente a la mía, abrió sus ojos, tristes, llorosos.

Sus labios susurraron las palabras que siempre espere pero jamás creí llegar a escuchar. Muy suave, lentamente, me dijo: mi amor, gracias por todo lo que me diste. Te diré un secreto, te quiero, te ame como a nadie en este mundo pero nunca me anime a contártelo, tuve miedo.... que no me amaras.

Estoy volando!

Habia una vez un chiquillo que vivia en un orfanato...

El chiquillo siempre deseaba volar como un pájaro. Le costo entender porque no pudo volar. Había pájaros en el zoo mucho más grandes que él y ellos podían volar. -¿ Porqué no puedo volar?- pensaba , - ¿Hay algo defectuoso conmigo?- se preguntaba.

Había otro chiquillo que era cojo. Siempre había deseado andar y correr como los demás niños y niñas.

-¿Por qué no puedo ser como ellos?- pensaba.

Un día el huérfano, que quería volar como un pájaro, huyó del orfanato. Llego a un parque donde vio el chiquillo que no podía ni andar ni correr. Estaba jugando en la arena.

Se fue corriendo hacía el chiquillo y le preguntó si alguna vez había querido volar como un pájaro.

-No,- respondió el chiquillo que no pudo ni andar ni correr, - Pero si que me he preguntado como sería andar y correr como los demás niños.-

-¡Qué triste!- dijo el huérfano. -¿Piensas que podríamos ser amigos?- preguntó.

-Claro,- dijo el chiquillo.

Los dos chiquillos jugaron durante horas. Hicieron castillos de arena e hicieron unos ruidos graciosos con las bocas. Los ruidos los hicieron reír mucho. Entonces vino el padre del chiquillo con una silla de ruedas para llevarse a su hijo. El huérfano que siempre había querido volar se fue corriendo al padre del chiquillo y le susurró algo.

- Eso estaría bien.- dijo el hombre.

El chiquillo que siempre había querido volar como un pájaro se fue corriendo a su nuevo amigo y le dijo, - Eres mi único amigo, ojalá pudiera hacer algo para que anduvieras y corrieras como los demás niños, pero no puedo. Pero si que hay algo que puedo hacer por ti.- El huérfano se dio la espalda a su nuevo amigo y le pidió subir a su espalda. Entonces empezó a correr por la hierba. Corrió mucho y cada vez más rápido. Hizo que sus piernas trabajaran aún más. Esforzó más y más sus piernas. Pronto el viento soplo en las caras de los dos niños.

El padre del niño cojo empezó a llorar al ver a su hermoso hijo mover sus brazos arriba y abajo en el viento, mientras gritaba con todas sus fuerzas

-¡Estoy volando, Papa, Estoy Volando!

La partida


Esta mujer se marcha al norte. Sabe que puede morir de ahogo en la travesía del rió, y de bala, sed o serpiente en la travesía del desierto.
Dice adiós a sus hijos, queriendo decirles hasta luego.
Y ya yéndose de Oaxaca, se arrodilla ante la Virgen de Guadalupe, en un altarcito de paso, y le ruega el milagro:
- No te pido que me des. Te pido que me pongas donde hay.












Extraido del libro "Bocas del tiempo" de E. Galeano

La Universidad de la vida

Una experiencia que tuve en la universidad, junto con la forma que reacción a ella, es de lo que muchos estudiantes enfrentan.
El primer día de mi primer año en la universidad, el profesor entro a la clase de historia de las civilizaciones y con energía, dijo: "La mitad de ustedes no aprobara esta clase".
¿Cual fue mi primera reacción? ¡Miedo! Hasta entonces, nunca había tenido un fracaso en mis estudios. Y no quería empezar ahora, de manera que la primera pregunta que me hice fue: ¿Que querrá el profesor?"
La universidad se transformo en un juego que yo quería ganar.
Recuerdo que una vez memorice ochenta y tres frases para un examen porque mi profesor creía que si se podían citar fechas era porque la materia se dominaba. Conseguí una A en ese examen, pero tres días mas tarde, había olvidado toda la información.
Me las arregle para evitar el fracaso que temía, pero en realidad no logre nada.
¿Que es un fracaso?
Cuando era niño, yo creía que era un porcentaje, Menos de sesenta y nueve significaba fracaso. Setenta para arriba significaba éxito. Ese pensamiento no me ayudo.
El fracaso no es un porcentaje ni un examen. No es un hecho aislado. Es un proceso.
No estaba preparado para el fracaso.
Cuando me gradué de la universidad, lo hice entre el cinco por ciento mejor de la clase. Pero eso no quería decir nada.
Había jugado con éxito el juego de la escuela y había absorbido un montón de información. Pero no estaba preparado para lo que me esperaba mas adelante.
La vida tiene altos y bajos. Y las dos cosas son la mejor Universidad de la Vida. Esta Universidad nos prepara para el Éxito y para el Fracaso.
Lo importante es no perder ninguna lección y aplicarla de manera practica en la vida.





"Esta historia va dedicada a mi profesor de calculo 1, que como tal dejaba mucho que desear; y que nos dijo exactamente lo mismo pero con menos porcentaje..."

El conejo y el perro


Un señor le compro un conejo a sus hijos.
Los hijos del vecino, le pidieron una mascota al padre.
El hombre compro un cachorro de pastor alemán.
El vecino exclamo:
-¡Pero el se comerá a mi conejo!
-De ninguna manera, mi pastor es cachorro.
Crecerán juntos, serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. No habrá problemas.
Y, parece que el dueño del perro tenia razón.
Juntos crecieron y amigos se hicieron.
Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés. Los niños, felices observaban como ambos vivían en armonía.
Un viernes el dueño del conejo fue a pasar un fin de semana en la playa con su familia.
El domingo, a la tardecita, el dueño del perro y su familia tomaban una merienda, cuando entra el pastor alemán a la cocina.
Traía al conejo entre los dientes, sucio de sangre y tierra... muerto.
Casi mataron al perro de tanto agredirlo.
Decía el hombre:
-El vecino tenia razón, ¿y ahora?
La primer reacción fue pegarle al perro, echar el animal de castigo.
En unas horas los vecinos iban a llegar.
-¿Que hacemos? Todos se miraban.
El perro, llorando afuera, lamia sus heridas.
-¿Pensaron en los niños del vecino y su dolor?
No se sabe exactamente de quien fue la idea, pero dijeron:
-Vamos a bañar al conejo, dejarlo bien limpito, después lo secamos con el secador y lo ponemos en su casita en el patio. Y como el conejo no estaba en muy mal estado, así lo hicieron.
Hasta perfume le pusieron al animalito.
"Quedo lindo", "parecía vivo", decían los niños. Y allá lo pusieron, con las piernitas cruzadas, como si estuviese durmiendo.
Luego al legar los vecino se sintieron los gritos de los niños.
¡Lo descubrieron!
No pasaron ni cinco minutos que el dueño del conejo vino a tocar a la puerta. Blanco, asustado. Parecía que había visto un fantasma.
-¿Que paso? ¿que cara es esa?
-El conejo... el conejo...
-¿El conejo que? ¿que tiene el conejo?
-¡Murió!
-¿Murió?
-¡Murió el viernes!
-¿El viernes?
-¡Fue, antes de que viajáramos, los niños lo enterraron en el fondo del patio!

La historia termina aquí. Lo que ocurrió después no importa. Ni nadie lo sabe. El gran personaje de esta historia es el perro. Imaginense al pobrecito, desde el viernes, buscando a su amigo de la infancia. Después de mucho olfatear, descubrió el cuerpo enterrado. ¿Que hace el? Probablemente con el corazón partido, desentierra a su amigo y va a mostrárselo a sus dueños, imaginando poder resucitarlo. El hombre tiene la tendencia a juzgar anticipadamente los acontecimientos sin verificar lo que ocurre realmente. ¿Cuantas veces sacamos conclusiones equivocadas de las situaciones y nos creemos dueños de la verdad?


"La vida esta llena de costumbre salvajes... lo único que espero es que terminen con un beso."