Esta mujer se marcha al norte. Sabe que puede morir de ahogo en la travesía del rió, y de bala, sed o serpiente en la travesía del desierto.
Dice adiós a sus hijos, queriendo decirles hasta luego.
Y ya yéndose de Oaxaca, se arrodilla ante la Virgen de Guadalupe, en un altarcito de paso, y le ruega el milagro:
- No te pido que me des. Te pido que me pongas donde hay.
Dice adiós a sus hijos, queriendo decirles hasta luego.
Y ya yéndose de Oaxaca, se arrodilla ante la Virgen de Guadalupe, en un altarcito de paso, y le ruega el milagro:
- No te pido que me des. Te pido que me pongas donde hay.
Extraido del libro "Bocas del tiempo" de E. Galeano





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